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¿Qué es la repudiación?
La repudiación es el acto mediante el cual el heredero, llamado por la ley o el testamento a suceder, es decir a recibir la herencia o una porción de ella, manifiesta su rechazo, quedando libre por tanto de los derechos y obligaciones que conlleva el ser heredero.
Como se desprende de lo enunciado anteriormente, el ser heredero no solo conlleva beneficios, sino también deberes, por lo que pese a lo que comúnmente se podría pensar, repudiar una herencia podría estar motivado no solo en razones personales, sino también puede deberse a una razón de conveniencia económica en determinados casos, como se analizara a continuación.
¿Cómo se repudia una herencia?
Para repudiar una herencia se debe hacer mediante una escritura pública, idealmente dicha minuta debe ser redactada por un abogado para garantizar la idoneidad de la misma.
En el caso de que un interesado haya solicitado judicialmente el pronunciamiento del heredero para que exprese si acepta o no la herencia, su silencio en este caso bastara para que se entienda que la repudia.
En cuanto al momento en que se puede repudiar la herencia debe tenerse presente que esta no puede ser antes de que el causante fallezca, ni puede ser después de que el heredero haya realizado actos que den a entender que la acepta, como podría ser el caso de quien cobra las rentas de arrendamiento de un departamento que era propiedad del causante.
¿Es lo mismo no aceptar una herencia que repudiarla?
No, ya que una vez se produce la delación (en la gran mayoría de los casos con la muerte del difunto) la ley hace un llamado a los herederos para que se pronuncien respecto a si aceptan o no la herencia. Salvo que un acreedor u otro interesado soliciten judicialmente que los herederos se pronuncien, o se interponga la acción de herencia yacente, los herederos pueden no manifestarse al respecto. Desde luego deben tener presente los plazos de prescripción en caso de que un tercero pueda adquirir los bienes que comprenden la herencia, pero obviando las hipótesis anteriores, pueden transcurrir varios años sin que se inicien los tramites para regularizar su condición de herederos.
En síntesis, no aceptar una herencia, o en otras palabras, el silencio de los herederos, no se puede interpretar por si sola como una repudiación.
¿En qué casos es conveniente no aceptar una herencia por razones económicas?
Las deudas del difunto
Los herederos son los continuadores de la persona del causante, lo que en términos prácticos se traduce en que no solo reciben el todo o parte de sus bienes, sino también deben respetar y responder por las deudas que el difunto ha contraído en vida. Desde luego no todos los herederos responden de igual forma ya que el testamento y la ley determinan la situación especifica de cada uno, por lo que el análisis de la situación personal requiere un examen personalizado de un abogado.
Los costos de la regularización de la herencia
Además de las deudas del causante existen otros costos asociados a la herencia que pueden llevarnos a repudiar una herencia cuando el monto de la asignación que recibiremos es demasiado bajo. Dentro de estos gastos podemos mencionar los aranceles del registro civil para la tramitación de la posesión efectiva y posteriores inscripciones en los registros del Conservador de Bienes Raíces, Conservador de Comercio, Registro de Vehículos Motorizados, honorarios del abogado en el caso de la posesión efectiva testada, etc. En relación a lo anterior debemos precisar que si bien en el caso de las herencias sin testamento, el Registro Civil tiene un arancel exento para herencias inferiores a las 15 UTA, dichas 15 UTA se calculan sobre la de la herencia y no de lo que recibe cada heredero, lo que en el caso de herencias superiores a dicho monto con una gran cantidad de herederos puede hacer poco atractivo el aceptar la herencia y dar comienzo a su regularización.
La situación económica del heredero
Pude darse el caso de que quien tenga más deudas que bienes sea el mismo heredero, por lo que aceptar una herencia hará que ingresen nuevos bienes a su patrimonio, sobre los cuales sus acreedores pueden hacer efectivos sus créditos. Lo que en la práctica se traducirá en que asumirá los costos de la regularización, pudiendo incluso pagar el impuesto a la herencia, para recibir una asignación respecto de la cual no obtendrá grandes beneficios. Se debe de todas formas tener presente la acción pauliana que pueden interponer los acreedores del causante.
¿En qué casos es conveniente repudiar?
A las hipótesis anteriormente expuestas en el punto anterior, debemos sumar el caso del heredero que tiene buena situación financiera y quiere beneficiar a los demás herederos, ya que al renunciar a su cuota mejorara la de los demás.
Desde luego cada hipótesis tiene sus precauciones, como es El beneficio de inventario, la acción pauliana de los acreedores del heredero, la herencia yacente, entre otras, y cada caso concreto puede aportar nuevas dificultades, como podría ser el caso del heredero que se encuentra inscrito en el Registro de Deudores Alimenticios. Es por ello que se recomienda que antes de precipitarse a repudiar o aceptar una herencia lo consulte con un abogado con conocimientos específicos de la materia.